Perversos y cochinos (P)

Sinopsis:

Ocurre que descubrí que lo que me excitaba era el olor a pipí de Tami, mi hija de 6 meses. Aquello no me sorprendía, puesto que cuando niño me atrajo durante un buen tiempo el olor a pis de una compañerita del cole, a la que apodaron la Sapo, ya que su boca estirada sumado a sus dientes desparejos parecía no caber con suficiencia en su rostro.

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