En Feet: Loca y preñada

 

Escrito con Gehenna

 

Mi vieja lo dejó entrar. Yo no tenía problemas con que mis amigas se manden a mi pieza en cualquier momento. Supongo que porque entre mujeres está todo bien. Sin dudas, un prejuicio estúpido. Por eso, cuando el Adri me saludó con un cálido ¡Qué sexy está mi amiguita!, y cerró la puerta para encerrarnos en la privacidad que antes yo tenía, me sorprendí. Es que, estaba intentando dormirme una siesta, desoyendo al fuego que ardía en mi conchita. En bombacha blanca, con una remera ancha, con las tetas hinchadas, el celular sin batería, y varios escalofríos.

¿Cómo está esa pancita?, me dijo, acariciándome justamente el abdomen mientras me besuqueaba la mejilla derecha. Supongo que leyó en mis ojos que estaba a punto de hacer una travesura porque, enseguida dijo: ¡Cuchame amiguita, tené cuidado con mandarte dedos por ahí, porque el bebé, a lo mejor, se revoluciona, y te sale medio pajerín, como su madre! ¡Bueno, y como el padrino! ¡No vas a saber si te patea con los pies, o con la chota!

¡Callate nene! ¡Encima que ya no me banco esta panzota, vos nos venís a bullinear!, le dije tentada de risa, porque el desubicado me hacía cosquillas en los pies una vez que logré sentarme en la cama. tomé unos tragos de agua de mi botellita, y cuando algunas gotitas me mojaron la remera, mi mejor amigo no soportó la tentación de decir: ¡Fuaaa nena! ¡Mirá cómo se te traslucen los pezones! ¡Me imagino que es leche en vez de agua, y me pongo loco!

¡Haaaaam! ¡Otra vez con tus fetiches! ¡Qué pavo que sos nene! ¡Tendrías que hacerle un bebé a la loquita esa con la que salís! ¡Y después, ver si te entrega la pancita, hinchada como un sapo! ¿Qué onda afuera? ¿Hace mucho calor?, le decía al tiempo que Adri elegía un lugar de la cama para sentarse. Se frotó las manos mientras me ponía al tanto de su relación, con cierto abatimiento. Era obvio que estaban por cortar, porque últimamente se llevaban como el traste. La pibita, era demasiado exigente, y mi amigo, muy poco atento a los detalles. Ya le había sugerido varias veces que, a lo mejor, le venía bien estar solari para manducarse a las minitas que se le antoje.

¡Igual, teniéndote enfrente, te juro que es difícil pensar en otra cosa que no sea en llenarte las tetas de leche! Me dijo, olvidando su relación, perdiendo el hilo de lo que me contaba, y clavándome la mirada en los pezones, que se me habían erectado por el contraste del frío del agua y mi calentura interna, además de que la remerita era casi transparente, por lo que dejaba muy poco a la imaginación.

¡Ay nene, no digas esas cosas, mirá si pasa justo mi vieja y te escucha! Bromeé, poniéndole una vocecita inocente y casi aniñada que pareció despertarle más deseo, porque se acercó más a mí, y empezó a recorrer mi torso con las puntas de los dedos, haciéndome reír por las cosquillitas y aumentando mi fuego uterino.

No creo que tu vieja piense que sos virgen, ¡si bastante cara de putona tenés! ¡Además, no te embarazó el espíritu santo! ¡Siempre me gustó la carita de trola que ponés cuando te hacen cosquillas!, me dijo Adri, burlesco por mi intento de inocencia fingida pero deliciosa, ya deteniendo más sus manos para recorrer la piel de mis senos por encima de la remera.  Entonces me la Levantó un poquito para adorar mi panza redonda de ya algunos meses, me acarició el abdomen y la cintura mientras me daba pequeñas lamidas por el vientre y el ombligo, y me susurró algo que parecía una canción de cuna, a pesar de una clara obscenidad repetida en sus labios, porque me decía algo como “Putita chancha, zorrita y zorra te vas a quedar, o, cómo le gusta la leche a la guachina”. Subía y bajaba sus manos rústicas. De a momentos me tironeaba la bombacha queriéndomela arrancar, o me la apretaba contra la conchita, moviéndola hacia adelante y atrás mientras me hacía mojarme más de lo que ya estaba.

¡Sacame todo de una vez nene! ¡Estás esperando que te ruegue o qué! ¡Dame pija, nene! ¿No sabés que así, embarazada como estoy, ando más caliente que puto nuevo con fiebre?, me quejé ya sin poder aguantarme más el fuego que ardía en mi intimidad. “me interrumpe mis chanchadas y después no se hace cargo”, le insistía mi instinto animal, sabiéndose desbordado, haciendo que mi piel huela a flores húmedas por una lluvia descomunal.

Adri se inclinó hacia mí, y me hizo temblar cuando me rozó una goma con sus dedos. Nuestros labios se unieron con hambre, reclamándose con fuerza, en una vibrante danza de lenguas, explorando mutuamente nuestras bocas y compartiendo saliva. Nuestras respiraciones se mezclaban, y el corazón me latía con violencia. Estoy segura que se oía más que el suyo, aunque ya le veía el pito como un obelisco bajo las tensiones de su jean. El fuego de mi concha ardía ansioso por una buena cogida ¡O al menos una dedeada mejor que la que me estaba por pegar en esa maldita siesta!

Le manoteé el paquete que ya lo tenía duro y caliente, e incorporándome como la panza me permitía, me colgué de su cuello para refregar mi entrepierna por la suya, al tiempo que continuábamos los besos. Quería que se dejara de joder con tanta previa y me la clavara de una buena vez, que me pusiera los pies en sus hombros y me pegara una buena sacudida, pero él se tomaba su tiempo para el erotismo.

Me pellizcaba las gomas por debajo de la remerita mojada. ¡Cómo me ponen de loco esas tetas! ¡Cómo te las mamaría hasta que se me queden pegados los labios en esas tetas, guacha salvaje!, me decía mientras sus manos se escabullían con picardía y me rozaba el ardor de mis labios con la punta de los dedos. La respiración se nos volvía un jadeo incesante, su tacto iba dejando una huella ardiente en mi piel con cada toque. Mis fluidos se rebalsaban de forma incontrolable, haciendo nacer un río entre mis piernas, algunos de sus dedos se deslizaban por la división de mis nalgas y se rotaban para pellizcarme los cachetes

 Cuando la lluvia de mi sexo estaba en su punto más alto hasta el momento, sentí como sus dedos se colaban casi con urgencia. Entraban y salían con movimientos apresurados que provocaban un sonido de choque apenas tapado por mis gemidos, recorrían toda mi conchita en profundidad como si quisiera saludar al bebé para luego dejarlos casi fuera, haciendo círculos lentamente por mi entrada vaginal, dilatándomela más y más.

La mano con la que recorría mis nalgas ya estaba más adentro, jugando con la entrada de mi culo empapado con apenas las puntas de los dedos, daba vueltas y entraba jugueteando un poco, pasando de un ritmo lento a cada vez más rápido y profundo. La calentura no me dejaba pensar con claridad. Quizás eran las hormonas de mi embarazo, pero tenía las tetas incomprensiblemente hinchadas y no podía dejar de pensar en pija. Sus dedos no alcanzaban, necesitaba que me rellenara con su esencia por completo.

¡Sacate todo nena! ¡Sacate todo que te quiero ver completa, mojadita, y como viniste al mundo! ¡Y sí, obvio, hasta la bombachita!, Dijo mi mejor amigo, desnudándose a toda velocidad, e incitándome a hacer lo mismo. Ya posando como una obra de Miguel Ángel, y con el erotismo y sensualidad de una diosa sexual me acomodé en las almohadas con las rodillas levemente flexionadas y las piernas lo suficientemente abiertas para que entrara mi panza, y mi amigo.

Rozó su miembro sin pedirme permiso contra mi entrada y me penetró con la cabeza, haciendo suaves deslices que resbalaban cada vez más adentro. La textura que generaban las venas hinchadas de su pija eran suficiente para que me viniera ahí mismo; teniendo en cuenta que ya estaba re cebada en calentura. Mis manos recorrían su espalda empujándolo más contra mí, nuestras respiraciones se sincronizaban al ritmo de las embestidas, mi clítoris hinchado me regalaba temblores cada vez que frotaba su pubis contra mí, y mis alaridos debían ser acallado por sus manos, o por su lengua en mi boca, o por sus dientes mordiendo mis labios.

Me rodeó por el costado para cambiar el ángulo de penetración, levantó mi pierna con firmeza para tener mejor entrada, con la otra mano me sostenía de la nuca acercando mis labios a los suyos para seguir mordiéndolos con inexplicable lujuria, dejando un hilo de saliva al separarnos. Así, sin prisa, pero repleto de ansiedades, con su boca fue recorriendo mi cuello llenándome de besos y mordidas, subiendo hasta el lóbulo de mi oreja dispuesto a lamerlo y jadearme al oído. La exacerbación en sus movimientos junto a su aliento pesado iba calentándome a niveles infernales que solo podía enfriar con su leche espesa. Leche que necesitaba adentro, en la boca, en la concha, o contra las tetas. No podía pensar en otra cosa.

Volvió a acomodarse frente a mí, y se inclinó para apoderarse de mis tetas hinchadas con sus labios. De ese modo, lo que inició como lengüetazos salvajes y superficiales para babearme completa se fue convirtiendo en succiones precisas y localizadas en mis pezones, pequeñas gotas de saliva chorreaban por mi vientre abultado. El sobre estímulo que me otorgaban los movimientos de su lengua y mis hormonas al máximo me indujeron a una lactancia que, contrario a lo que esperaba, el Adri estaba disfrutando.

¡Cuchame amiguita! ¡Más vale no te salga celoso el niño porque estas tetas no las voy a compartir tan fácilmente! ¡Vas a ser mi nodriza, además de mi amiguita! ¡Cuando le des la teta a él, yo voy a estar esperando mi turno! ¿Cuchaste?, Declaró mi mejor amigo, mordiéndolas con intenciones de marcarlas como suyas mientras seguía tomándose mi leche.

La presión que ejercía su cuerpo contra el mío, la fricción que provocaba en mi clítoris y el deseo que ponía en mis tetas me provocaron los temblores que avisaban un poderoso orgasmo. Los fluidos se me dispararon como una represa quebrándose, mojando salvajemente las sábanas y nuestras piernas.

Su miembro estaba totalmente bañado en mis fluidos, y mi cabeza solo estaba en querer probarlo. Entonces, como pude lo hice cambiar de lugar. Él se acomodó sentado en donde yo estaba, y yo me puse en cuatro, con la cara entre sus piernas y la cola bien levantada. Engullí esa pija como un depredador hambriento devorando a su presa, la chupaba desde la base, subiendo ansiosa por el tronco y bajando nuevamente sin llegar hasta la cabeza, la metí hasta lo más profundo de mi garganta moviendo la cabeza adelante y atrás, frotando su glande con mi paladar e intentando sin mucho éxito disminuir las arcadas, las cuales no me importaban mucho. Ni siquiera me reusé al saber que toda esa verga yacía bañada en mis propios jugos. Sólo quería ahogarme con su carne y hacerlo disparar en mí.

Mi amigo no estaba desaprovechando su lugar, aunque apenas si le entendía lo que me ronroneaba. Me nalgueaba con fuerza cada vez que me intentaba separar, colorándome los cachetes y llenando la habitación con el ruido de los golpes. Sus dedos se colaban entre mis nalgas y aprovechaban la exposición de mi culo para meterse y dedearme por detrás sin piedad alguna, forzándome a gemir con su pija adentro, cada vez más hinchada y presta a empacharme toda. Las vibraciones desesperadas de mi boca recorrían su pija completa, con las manos tomaba sus huevos y los sobaba junto con la saliva que iba chorreando. Y al fin, sin previo aviso, sentí como su cadera se movía y un chorro abundante de su leche caliente invadió mi boca. Una parte me la alcancé a tragar, y lo que se derramó por mi cuerpo lo embarré por mis tetas, lamiéndome los dedos y degustándolo mientras él me miraba con un morbo terrible, pero ya totalmente abatido. Le encantaba que le menee las tetas sucias con su leche, y mirarme la panza toda babeada.

Mojamos una toalla con el agua de la botellita que tenía en la habitación y nos limpiamos para salir de mi tórrido cuarto que olía a sexo despiadado, intentando disimular la agitación cuando escuchamos a mi madre llamarnos desde la cocina para comer algo y tomar unos mates. ¡Capaz el Adri la convencía de quedarse esta noche y así replicaríamos lo que estuvimos haciendo, durante la madrugada! ¡Al menos, más embarazada no me iba a dejar!        

Fin

Recordá que este, o cualquier otro relato del blog, podés pedírmelo en audiorelato, a un costo más que interesante. Consultame precios y modalidades por mail.

Este es mi correo ambarzul28@gmail.com si quisieras sugerirme o contarme tus fantasías te leeré! gracias!

Acompañame con tu colaboración!! así podré seguir haciendo lo que más amo hacer!! 

Cafecito nacional de Ambarzul para mis lectores nacionales 😉

Ko-fi mundial de Ambarzul para mis lectores mundiales 😊 


Te podes enterar a través de X de todo lo nuevo que va saliendo! 🠞 X

Comentarios