Sinopsis:
El abuelo de Martina le inventa cuentitos para que se duerma, excitándose con sus olores juveniles, sus bombachitas y el calor de sus hormonas curiosas.
Si quisieras leer por completo este relato debés saber que tiene un costo, el cual es módico, simbólico. Si querés tenerlo para siempre comunícate al mail: ambarzul28@gmail.com
seeee... quiero mas
ResponderEliminarlo habrá, lo habrá!
Eliminarhola Ambar, hermosa, despues de muchos problemas volvi.....te extrañaba
ResponderEliminar¡Hola Marce! Qué bueno que volviste! Espero se hayan resuelto tus asuntos, así podés seguir leyendo, fantaseando y recreando junto a mí! ¡Un besoteeee!
Eliminarmuy bueno y creíble el relato. Tengo alguna experiencia en el tema por eso me siento calificado para valorártelo. Espero que siga pronto
ResponderEliminar¡Hola Alex! Tengo pensado continuar esta historia. Me fascina escribir sobre esas nenas inocentes, solo en la teoría. Jejeje! ¡Besos!
EliminarMe encanto delicioso relato
ResponderEliminarEs que a los 12 ya son mujeres en pleno desarrollo. Conservan la impronta de nenas pero son mujercitas. Peligrosísimas para nosotros, los maduros con tantas cuentas pendientes debido a la época que nos tocó en nuestro desarrollo. Hoy los chicos vean al sexo de otra forma mucho más natural y sin el maldito lastre de las religiones que tanto daño han hecho creyentes y no creyentes y a la Humanidad toda, a través de la política.
ResponderEliminarEl relato es una ficción, por supuesto, pero cuando la nena decía lo del “pito duro” no sentía el horror que nos produce a nosotros la sola mención del hecho, y mucho menos sentía vergüenza alguna.
Sólo los humanos tenemos imaginación y por eso existe la literatura.
Espero que con el tiempo y antes de que te conviertas en senil… se abracen en una cama y hagan lo que tienen que hacer… Podrá ocurrir que a ti te haga algún daño y te llene de tribulaciones y culpas…, pero a ella nada de eso, en absoluto.
Ahora el Sistema mne aceptó el nombre. Heliodoro.
Es así! Esas nenas, sus fragancias, estímulos con inocencia, sus aromas perpetuos, y todo lo que amenaza con perfumar un poco a todo lo mundano que nos rodea. Son deliciosas musas de inspiración, y solo eso! ¡Claro! Gracias por valorar mi historia, y por comprender los trazos literarios. Ya sabés, si querés pedirme alguna historia en particular, solo escribime al mail, que con gusto te responderé.
EliminarAsí si dan ganas de ser abuelo en un futuro, que linda nietita.
ResponderEliminarJajajaja! Seguramente la Marti ya creció, pero también debe ratonear a otros maduritos, aademás de su pobre abuelo! Jejejeje!
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