Sinopsis:
¡Dale gordito, vení a la cama, que Sasha se durmió!, le dije a Juan aquella noche. Sasha tenía 8 años, y todavía no habíamos logrado que duerma sola en su cama. En parte, porque no queríamos, y tal vez ella tampoco. Nos encantaba jugar con ella, y calentarnos como un cerdo y una yegua alzada con su inocencia. Aunque siempre lo controlábamos.
Si quisieras leer por completo este relato debés saber que tiene un costo, el cual es módico, simbólico. Si querés tenerlo para siempre comunícate al mail: ambarzul28@gmail.com
Muy fuerte tu incesto bostero! (como no podía ser de otra forma). Muy enferma la constante y fuerte obsesión por la criatura que, claramente, era fuerte pero, un elemento más en esa locura que une a los protagonistas. Muy vívido el relato! Muy bueno!
ResponderEliminarCreo que, lo hace algo más atrayente el hecho que la nena no participe casi que de ningún modo. Solo es su presencia, sus aromas y colores los que motivan a esa pareja. Jejeje! Gracias por estar siempre. ¡Besos!
EliminarHermoso relato Ambar! De los que a mi me encanta.. esos bien perversitos como solo vos sabes escribir...
ResponderEliminarSíii, en este relatito hay de todo. Jejeje! Gracias por leer, y omentar siempre!
EliminarMe encantó la verdad . Llegue a pensar que participaba
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